Artista Invitada: Claudia Gilman

Boquita Corazón y Encaje

Reomendación de Editora:

Conocí a Claudia accidentalmente; compartimos barrio, su casa es la más linda de la cuadra, se siente desde la vereda su impronta artistica que podes espiar desde la ventana de living que da a la calle y donde viven sus tesoros. Compartimos el amor por el reciclaje y por darle una segunda vida a las cosas. Acá les dejo un poquito de su hacer maravilloso y artesano, busquen más en su IG: https://www.instagram.com/claudia.gilman/

…Me hice artista visual secretamente. Creo que para contrarrestar mi formacion académica profesional en las letras y la historia y que me llevó a trabajar muchos años como investigadora de carrera en el Conicet y docente universitaria.
He venido manteniendo una especie de doble identidad, seguro bajo la influencia de lecturas infantiles sobre superhéroes. Bárbara Fierro y Batichica. Un ropero ecléctico.
En los objetos de Adolfo Nigro y Hugo Padeletti descubrí la llave de una puerta que extiende la poesía y el humor a la materia.
En volquetes, restos, fragmentos y rechazos encuentro tesoros inauditos, cargados de significaciones que me interpelan para contar sus historias y convertirlas en otras. Electricistas, plomeros, carpinteros, conocidos y hasta amigos de amigos me donan canillas, herramientas, collares, relojes, botones, vajilla, cadenas, muñequitos, llaves, que ya nadie usa. Que están rotas. Hermosamente rotas. O no. Que son retiradas de función de uso. Voy y vengo con las joyas de soypielroja, en las que también reciclo materiales que recibo en ofrenda.
Me sigue maravillando cómo con tan poco se puede hacer tanto. La clasificación de esos restos es patafisica y divertida. Cosas de las que que hay seis, cosas azules, cosas únicas de las que cuesta desprenderse.
Casi siempre uso piedras, caracoles, fósforos, papeles, lápices, monedas, vidrios, botones. Por dos caminos ando. Uno narrativo, que tiene argumento y otro que busca reunir lo que ha vivido separado. Cosas que merecen salvarse de olvido. Que solicitan una segunda oportunidad.
Siempre hay llaves en la obras. Para que no se cierre nunca la puerta de la poesía y el humor…

Macrohistoria

Bajé del árbol.
Camino erguida.
Colonicé el planeta.
Recibo premios.
Junto millas para volar en aviones.
Aprendí que existe el universo.
Domestiqué las plantas,
me hice amiga del lobo
que ahora es mi perro.
En el árbol tenía la tierra abajo y el cielo arriba.
Un día puse los pies en la corteza más exterior del planeta,
me despedí de las alturas
y anduve hacia adelante.
No fue fácil pasar de presa a predadora.
Cómo me comieron,
qué miedos tuve!
Recolecté, cacé, sembré,
aprendí a acopiar comida
y la comida me domesticó a mí.
Hice pactos ancestrales.
para silenciar tabúes que he violado.
Mi primer gran libro irreemplazable
fue el cielo y navegué de noche.
Puse el mundo animal a mi servicio:
del bellísimo caballo, aliado de milenios
logré notas y hazañas impensables.
Hasta llegué a ofrecer un reino
sin cabalgadura en la batalla.
Me propagué muy bien,
siendo la especie tan débil e imperfecta cuando nace.
Inventé nada menos que el lenguaje.
La doble articulación, el cero, la venerable pi,
constante matemática diamantina de la historia.
En septiembre viajó mi corazón a las Canarias,
donde las placas del planeta explotan en volcanes
y estuve en sus estruendos, en sus coladas de lava
lanzando piroclastos y cenizas y envenenando el aire
y vi cómo ampliaba la tierra en las fajanas,
alcancé a imaginar unos abismos
que están a veces en mis sueños.
Mañana temprano vuelvo al árbol.
Enero de 2022

Escultura de la serie «Barcos»

Que tengan una Buena Vida, llena de vecinos artistas como Claudia!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *