«Ana Pavlova: De la elegancia en sus movimientos, a la sutileza del postre»


Ana Pavlova – Ph: Pinterest

En el vibrante mundo de la danza clásica, pocos nombres resplandecen con la intensidad de Ana Pavlova. Su gracia sin igual y su habilidad para elevarse por encima de las limitaciones físicas y artísticas la convirtieron en una leyenda del ballet en el siglo XX.

Ana Pavlova nació en San Petersburgo en 1881, a los 10 años ingreso a la Academia Imperial de Ballet de San Petesburgo, donde estudiaron los más celebres e iconicos bailarines rusos de todas la épocas, y rápidamente conquistó el mundo con sus interpretaciones etéreas. Fue una bailarina, con su destreza inigualable, cautivó a audiencias en toda Europa y más allá, consolidándose como la personificación de la gracia y la elegancia, en 1907 el coreográfo Mikail Fokin creo para ella la muerte del cisne.

Margot Fonteyn recalcaba que estaba convencida de que las cualidades que colocaban a Ana por encima de todos los demás fueron la intensidad de su espíritu, la compulsión apasionada y su gracia que le daba sentido hasta el más mínimo movimiento.

Un Vínculo Inesperado con la Gastronomía

Durante una gira por Australia y Nueva Zelanda en la década de 1920, dejó una huella imborrable que trasciende el arte del ballet y un chef creo especialmente para ella eel exquisito postre conocido como «Pavlova».

Así como ella desafiaba la gravedad en el escenario, su homónimo culinario se eleva a nuevas alturas en la repostería. Un crisol de merengue, suave y crujiente, sirve como plataforma para la estrella de este ballet gastronómico: la crema batida en picos suaves y frutas frescas que flotan en su superficie.

Disputas Geográficas y Un Legado Duradero

La creación ha sido objeto de disputa entre Australia y Nueva Zelanda, cada país reclamando la autoría de este postre celestial. Sin embargo, más allá de las fronteras, el Pavlova ha tejido su propia narrativa culinaria, encontrando un lugar en mesas festivas y ocasiones especiales en todo el mundo.

En la intersección de la danza y la gastronomía sigue siendo un tributo exquisito a la inmortalidad artística de Ana . Cada bocado es una reverencia a la elegancia en movimiento y una celebración de la dulzura que perdura mucho después de que el telón ha caído.

En un mundo que busca constantemente la fusión de la creatividad y el placer el persiste como un recordatorio permanente de cómo el arte puede trascender los límites del escenario y danzar eternamente en la imaginación colectiva. En cada cucharada, el encanto de Pavlova vive y se deleita, una experiencia que nunca pasa de moda.

Ph:Pinterest

Ingredientes

Para el merengue:

  • 4 claras de huevo impecables + pica de sal
  • 1 taza (200 g) de azúcar blanco
  • 1 cucharadita de jugo de limón
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de maicena (almidón de maíz)

Para el topping:

  • 1 taza de crema de leche para batir (nata) fría
  • Frutas frescas (frutillas, damascos, maracuyá.) mis favoritos siempre son los frutos rojos

Preparación

  1. Precalentar el horno: horno a 150°C (300°F). Cubrir una bandeja para hornear con papel manteca.
  2. Preparar el merengue:
    • En un bol limpio y seco, batir las claras de huevo a velocidad media hasta que estén espumosas. Truquito:pizca de sal, suben mas rápido.
    • Aumentar la velocidad y agregar el azúcar gradualmente, una cucharada a la vez, hasta que las claras estén brillantes y formen picos suaves.
    • Agregar el jugo de limón, la vainilla y la maicena, y batir hasta que estén bien incorporados.
  3. Dar Forma y hornear el merengue:
    • Verter la mezcla de merengue sobre la bandeja para hornear formando un círculo.
    • Crear un hueco en el centro para contener los toppings.
    • Reducir la temperatura del horno a 120°C (250°F) y hornear durante 1 hora y 30 minutos, o hasta que el merengue esté firme por fuera y suave por dentro. Si falla, a veces pasa, en muchas panaderias y confiterias venden las bases de merengue pre listas.
  4. Enfriar el merengue:
    • Apagar el horno y deja enfriar el merengue dentro del horno con la puerta entreabierta.
  5. Preparar la crema y las frutas:
    • Batir la crema hasta obtener picos suaves.
    • Lavar y cortar las frutas frescas.
  6. Ensamblar el Pavlova:
    • Colocar el merengue en un plato grande.
    • Rellenar el hueco con la crema batida y decorar con las frutas frescas.

Secretito: Para poder disfrutar del mix de la textura crocante y aterciopelada del merengue, la untuosidad sutil de la crema batida y la explosión de sabor de las frutas de estación es importante prepararlo unos minutos antes de servirlo.

Que tengan una Buena Vida llena de de historias deliciosas!

Fuentes: https://www.kiosco.clarin.com/article/281758454070047 – Chat.OpenAI.com

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