

En la jornada “Crossover CPA”, organizada por el Consejo Publicitario Argentino (CPA) —la edición reunió agencias, anunciantes, medios y profesionales de la comunicación— el término propósito volvió a ocupar un lugar central.
El propósito se plantea hoy como un tema central en la estratégia, una referencia ética y operativa que exige coherencia, impacto y legitimidad.
¿De qué hablamos cuando hablamos de propósito?
El propósito implica ir más allá de la promesa de marca, hoy nuestros grupos de interés reclaman, más que nunca, la transparencia y la consistencia entre lo que proclamamos, lo que hacemos y cómo lo vivimos.
Se trata de articular el por qué y el para qué existe una organización, cúal es su propuesta de valor diferencial y cómo impacta en la comunidad y el bien común.
El Propósito, es el gran articulador que conecta y da sentido a todas las piezas de una buena estrategia de comunicación. Es clave distinguir cómo se interrelaciona con la Misión que define qué hacemos y para quién; con la Visión que expresa hacia dónde vamos o el futuro deseado que aspiramos crear; con los Valores que son los principios que guían nuestro comportamiento, tanto interno como externo.
Hoy el “para qué” trasciende el negocio y se orienta al bien común. Un propósito bien definido se convierte en un pilar de la marca, la reputación corporativa y, también, del crecimiento responsable y sostenible; sostiene la reputación, orienta decisiones y llena de sentido al crecimiento mostrando su impacto en la sociedad.
Durante años, la comunicación tendió a romantizar el consumo: a vender deseos, promesas y aspiraciones desconectadas de la realidad.
Hoy, el desafío es otro. El propósito nos invita a comunicar con un sentido más humano y trascendente, a conectar con las personas desde lo que realmente importa: el aporte que cada organización hace para que el mundo funcione mejor.